La fotografía es un viaje sentimental

Geraldine Lanteri es fotógrafa, docente y mamá de Aurora. En su taller Viaje sentimental nos interpela desde lo emocional porque, como en la vida, esos viajes nos traen de vuelta transformadas.

Revista Ojo de Salvia

Geraldine Lanteri es fotógrafa, docente y mamá de Aurora. En su taller Viaje sentimental nos interpela desde lo emocional porque, como en la vida, esos viajes nos traen de vuelta transformadas.

¿Quién es Geraldine hoy?

Es una pregunta simple y difícil. Creo que hoy soy un cruce, a veces frenético, a veces calmo, de muchas avenidas: la experiencia de la maternidad que es absolutamente transformadora—, la docencia y la relación con mis alumnxs, los libros que leo, la música que escucho y siempre, siempre, la fotografía.

¿Cómo apareció la fotografía en tu vida?

Durante muchísimos años fue un amor prohibido. Apareció con mi primer trabajo y la posibilidad de comprarme una cámara. Fue en el mejor momento, en el instante preciso: me ayudó a salir a caminar, a moverme de la silla en la que leía textos dificilísimos mientras estudiaba la carrera de Filosofía, me ayudó a comunicarme con los demás, a contarles qué cosas había visto y a que así me conocieran, me ayudó a abrirme al mundo y a las personas, hizo que me enamorara de la luz. En definitiva, me salvó la vida.

¿Quiénes son tus referentxs?

Mis amores fundamentales son Diane Arbus, Nan Goldin, Sophie Calle, Rineke Dijsktra, Nobuyoshi Araki, Richard Billingham y muchísimxs más, pero nombro a estxs artistas que me han marcado a fuego, de muy diferentes maneras.

¿Qué te impulsa a fotografiar?

La afectación. Fotografiar es estar abierta al mundo. Cuando sentís ese impulso de fotografiar, sentís que estás viva, confirmás tu existencia, justamente porque estás sintiendo, dejándote afectar por él. La imagen es un registro, un recuerdo de esa afectación mutua.

Cuando sentís ese impulso de fotografiar, sentís que estás viva, confirmás tu existencia, justamente porque estás sintiendo, dejándote afectar por él.

¿Tenés obsesiones? ¿Cómo se expresan en tus proyectos artísticos? 

Tengo muchas. Algunas sí traspasan al terreno de lo artístico. En general, esa obsesión funciona como motor para que termine armando grandes series, incluso archivos. Me entrego a la obsesión y la exprimo hasta extinguirla y convertirla en otra cosa.

¿Qué es la fotografía para vos?

Es una forma de mantenerse adheridx a la existencia. 

¿Tenés algún ritual?

Me da nostalgia esta pregunta porque ahora no tengo tiempo para rituales, pero antes tenía: para Negocios cerrados mi ritual era salir a caminar sola con la cámara todos los domingos. Practiqué este ritual durante años. Para Arreglos de ropa, mi ritual consistía en fotografiar clandestinamente la ropa de mis clientes y disfrutar mucho esa travesura.

Mirando retrospectivamente, Negocios cerradosArreglos de ropa; El amor era esto: ¿Cómo era Gerald en el tránsito de la creación de estas obras? 

Negocios cerrados es mi primera serie. Realmente la quiero mucho. Siento que, con una mirada totalmente inocente y curiosa, en esta serie se plasmó por primera vez mi interés por ver y constatar cómo la economía puede cambiarnos la vida; mi fascinación por un paisaje urbano decadente; mi obsesión por la intermitencia entre lo presente y lo ausente; mi disfrute al estar sola, caminando durante horas. Ahora, vista en retrospectiva, también siento que fue un manifiesto de mi incipiente amor por la fotografía. 

El amor era esto, por supuesto, tiene que ver con la búsqueda constante del amor, con indagar en su naturaleza. Fue un trabajo que disfruté muchísimo porque implicó involucrarme intensamente, pasar tiempo con las parejas, sentir que confiaban en mí como modelos, que me entregaban parte de su intimidad, para que yo pudiese indagar en la mía. Fue un proceso hermosísimo y muy revelador. Hoy me conmueve un poco ver esas fotos y sentir que, de esos amores, sólo quedan estos documentos.

Arreglos de ropa tiene que ver con el conflicto que tuve durante muchos años en relación a mis trabajos. Surgió como un exorcismo de mi situación laboral, pero se terminó convirtiendo en un proyecto que superó los aspectos autobiográficos, para hablarme de otra cosa: las formas de vida de la clase media, de las aspiraciones, los duelos y de las pérdidas. De la capacidad que tenemos que desarrollar los seres humanos para adaptarnos a lo que nos plantea la vida. 

“para Negocios cerrados mi ritual era salir a caminar sola con la cámara todos los domingos”.

 

¿Cómo es tu relación hoy con el arte?

Como siempre, mi relación con el arte es enriquecedora. Mi relación con “el mundo del arte”, es, desde hace bastante tiempo, desencantada.

¿Hacia dónde vas hoy como como artista?

Hoy me cuesta pensarme como artista. Realmente no lo sé. En este último tiempo hubo muchas derivas que me han llevado a lugares interesantes, que no tienen que ver, necesariamente, con la producción de una obra física. Creo que hoy mis obras son mis clases. 

¿Por qué el taller se llama Viaje sentimental?

La fotografía es un viaje sentimental. La vida también lo es. Creo que es un nombre que le hace justicia a las experiencias e intereses que siempre me interpelaron.

¿Cuál fue tu primer viaje sentimental?

¿Mirar un álbum fotográfico? ¿Escribir un diario íntimo? ¿Haber nacido?

¿Cómo es tu relación con el taller?

Absolutamente mágica. Con el paso del tiempo, me di cuenta de que ya no es simplemente un taller, es directamente un laboratorio emocional, existencial, al cual tengo la suerte y el privilegio de guiar.

¿Cómo describirías esos viajes? 

Son realmente viajes: hacia el pasado, el futuro, hacia lo más profundo de los abismos personales, hacia la oscuridad y hacia la luz. Son viajes de entrega y eso es lo que más me fascina: la manera en que lxs participantes finalmente vencen resistencias y se entregan a lo que tenga que pasar, saliendo transformadxs, redefinidxs. Estoy muy agradecida por cada una de las experiencias que vivo en ese espacio, como docente y como persona. Guiar este proyecto es una experiencia importante, que me confirma una vez másque la fotografía tiene que estar al servicio de la vida. 

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Autorx

Virginia Robles

Dirección + Edición De Arte